El logo de Bentley es uno de los emblemas más reconocidos dentro del mundo del automóvil. Su diseño, formado por una letra “B” situada entre dos alas, ha acompañado a la marca británica desde sus primeros años y se ha convertido en un símbolo asociado a elegancia, tradición, rendimiento y artesanía. Para muchos aficionados al motor en Gran Canaria, este tipo de emblemas no solo identifica una marca, sino también una forma de entender el automóvil: cuidado por el detalle, presencia en carretera y una historia que va mucho más allá del diseño exterior.
El origen de Bentley se remonta a 1919, cuando Walter Owen Bentley fundó la compañía con la idea de crear coches rápidos, fiables y de alta calidad. Desde el principio, la identidad visual de la marca fue un elemento importante. Bentley necesitaba un símbolo capaz de transmitir movimiento, carácter y personalidad, por lo que recurrió al artista F. Gordon Crosby, una figura muy vinculada al mundo del motor de la época.
Crosby diseñó el conocido “Winged B”, un emblema formado por la inicial del apellido Bentley colocada en el centro de unas alas. Estas alas no fueron elegidas al azar. Representaban la sensación de movimiento, velocidad y libertad, conceptos muy unidos a la filosofía inicial de la marca. Además, también se relacionan con la experiencia de W.O. Bentley en el desarrollo de motores de aviación durante la Primera Guerra Mundial, una etapa clave en su carrera como ingeniero.
Uno de los detalles más curiosos del logo original es que las alas no tenían el mismo número de plumas en ambos lados. Esta asimetría fue introducida para hacer que el emblema fuera único y más difícil de copiar. En una época en la que la identidad de una marca dependía mucho de sus insignias y acabados, este tipo de detalles ayudaban a proteger la autenticidad del diseño. Es una muestra clara de cómo Bentley entendía la precisión incluso en los elementos visuales más pequeños.
Con el paso de los años, el logo de Bentley ha evolucionado, aunque siempre ha mantenido su esencia. Durante la etapa en la que Bentley pasó a formar parte de Rolls-Royce, el emblema se simplificó y las alas adoptaron una forma más simétrica. Décadas más tarde, la marca recuperó parte del carácter del diseño original, volviendo a una composición con mayor personalidad y presencia. Esta evolución demuestra cómo un logotipo puede adaptarse a cada época sin perder su identidad.
La historia del logo también está muy conectada con la trayectoria deportiva de Bentley. La marca alcanzó una gran reputación en pruebas de resistencia como las 24 Horas de Le Mans, donde sus vehículos lograron victorias que marcaron una etapa importante del automovilismo. Por eso, el emblema alado no solo representa elegancia, sino también resistencia, potencia y espíritu competitivo. Esa combinación es una de las razones por las que Bentley sigue siendo una marca tan respetada entre los amantes del motor.
En 2025, Bentley presentó una nueva evolución de su emblema, adaptada a una etapa más moderna de la marca. Esta actualización mantiene elementos reconocibles, como la “B” central y la idea de las alas, pero con un diseño más limpio, preciso y actual. La renovación demuestra que incluso los símbolos más clásicos necesitan evolucionar para seguir conectando con nuevas generaciones de conductores.
En Las Palmas de Gran Canaria, donde existe un interés creciente por los vehículos de alta gama, los coches de ocasión cuidados y las marcas con historia, conocer el significado de emblemas como el de Bentley ayuda a valorar mejor cada detalle de un automóvil. Un logo no debe ser lo único que determine el valor de un coche, pero sí puede contar mucho sobre su origen, su posicionamiento y la filosofía que hay detrás de la marca.
Desde Miguel León, este tipo de contenidos permiten acercar la cultura del automóvil a quienes buscan información antes de tomar una decisión. En el mercado de segunda mano, especialmente cuando se trata de vehículos premium o modelos con una historia destacada, es importante fijarse tanto en el diseño como en el estado real del coche, su mantenimiento, su documentación y su historial.
Por eso, más allá del atractivo de un emblema, la compra de un vehículo debe hacerse siempre con información clara y revisión profesional. La estética, la marca y la historia pueden despertar interés, pero la tranquilidad llega cuando el comprador conoce el estado del coche y cuenta con asesoramiento adecuado.
En definitiva, el logo de Bentley es mucho más que una insignia. Es un símbolo con más de un siglo de historia, nacido de la unión entre ingeniería, diseño y pasión por el motor. Su “B” alada sigue siendo una de las imágenes más reconocibles del automóvil y un ejemplo de cómo una marca puede conservar su esencia mientras evoluciona con el tiempo.
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